Un ingeniero entre dos mundos
En 2012, nuestro fundador llegó a los lotes petroleros de Talara como ingeniero electrónico y de telecomunicaciones. Su trabajo era montar radioenlaces: la infraestructura inalámbrica que mantiene conectada la operación de campo.
Pero frente al pozo empezaron a aparecer preguntas que la telecomunicación no podía responder.
¿Qué pasa dentro del pozo?
¿Por qué este produce y aquel no?
¿Qué está decidiendo el operador cuando arranca o detiene?
Veía los datos viajar. No sabía todavía qué decían.
Esas preguntas lo llevaron a estudiar una segunda carrera — Ingeniería de Petróleo en la Universidad Nacional de Piura — y a tomar una decisión poco común: en lugar de saltar directamente a un puesto de oficina apoyado en su título previo, eligió recorrer la operación desde abajo.
Auxiliar de mediciones físicas
Armaba en pozo los equipos Echometer, las unidades portátiles usadas para diagnosticar pozos de bombeo mecánico. Aprendió primero con las manos: montaje, condiciones reales de campo, fallas durante el muestreo y comportamiento físico del pozo.
Operador de mediciones físicas
Pasó del montaje a la interpretación. Cada medición tomada en campo se convertía en un diagnóstico que la operación aplicaba al día siguiente: ajustes, paros, intervenciones o cambios de estrategia de producción.
Supervisor de producción
Terminó dirigiendo la operación diaria: coordinación de operadores, supervisión de pozos, revisión de mediciones físicas y decisiones operativas turno a turno.
Ahí entendió algo importante: un pozo no es solo un equipo mecánico. Es una operación completa que necesita información confiable para funcionar bien.
Catorce años separan ese primer contacto con Talara del sistema funcionando hoy en producción.
No es poco tiempo. Pero cruzar dinamometría, electrónica, telecomunicaciones, matemática, programación y operación real en una sola trayectoria tampoco lo es.
Y sobre todo, hay algo que ningún programa universitario enseña: entender la realidad operativa desde el lado de quien opera, no desde el lado de quien vende.
Por eso, cuando años después decidió diseñar un sistema de monitoreo en tiempo real para bombeo mecánico, no necesitó entrevistar operadores para entender qué hacía falta.
Él había sido ese operador.